La motivación escolar para su análisis posee tres aspectos fundamentales, a saber.
En relación con la primera, cabe destacar que de acuerdo a los objetivos propuestos por el estudiante, sus fines a alcanzar y sus aspiraciones concretas determinarán en gran modo la motivación para asumir los retos a los que se deba enfrentar en el proceso de adquisición y desarrollo del conocimiento. La competencia percibida está en relación directa al concepto que el estudiante tiene de sí a partir de los propios resultados que ha alcanzado durante todo el proceso formativo, sus logros y deficiencias, sus aciertos y desaciertos, todo lo cual le servirá de medidor a las posibilidades de lo que se propone como meta. No menos importante son las relaciones afectivo-emocionales, en razón a que según el estudiante sea capaz de asumir cada actividad apoyándose en sentimientos de satisfacción y placer por los logros que obtenga, el efecto sobre la motivación será mayor.
La motivación se define como el ensayo mental preparatorio de una acción para animar o animarse a ejecutar con interés y diligencia. Mientras motivo tiene como valor etimológico que mueve o tiene eficacia o virtud para mover; causa o razón que mueve algo.

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