miércoles, 3 de septiembre de 2014

LOS BENEFICIOS DE LA LECTURA

Dicen que a la lectura sólo hay que dedicarle los ratos perdidos, que se pierde vida 

mientras se lee. Lo cierto es que, agradable pasatiempo para muchos, obligación para

 otros, leer es un beneficioso ejercicio mental. Rendir culto al cuerpo está en boga, pero ¿y 

dedicar tiempo al cultivo de la mente? “Al igual que nos cuidamos y vamos cada vez más

 al gimnasio, deberíamos dedicar media hora diaria a la lectura”, sostiene el escritor 

catalán 

Emili Teixidor, autor de La lectura y la vida (Columna) y de la exitosa novela que inspiró la 

película Pa negre.

Favorecer la concentración y la empatía, prevenir la degeneración cognitiva y hasta 

predecir el éxito profesional son sólo algunos de los beneficios encubiertos de la lectura.


 Sin contar que “el acto de leer forma parte del acto de vivir”, dice el ex ministro Ángel 

Gabilondo, catedrático de Filosofía en la Universidad Autónoma de Madrid y autor del 

reciente ensayo Darse a la lectura (RBA). Para Gabilondo, la lectura “crea, recrea y 

transforma. Una buena selección de libros es como una buena selección de alimentos: 

nutre”.

De la lectura de los primeros jeroglíficos esculpidos en piedra a la de la tinta de los 

pergaminos, o a la lectura digital, el hábito lector ha discurrido de la mano de la historia de 

la humanidad. Si la invención de la escritura supuso la separación de la prehistoria de la 

historia, la lectura descodificó los hechos que acontecían en cada época. Los primeros que 

leyeron con avidez fueron los griegos, aunque fuesen sus esclavos quienes narraban en 

voz alta los textos a sus amos. Siglos más tarde, la lectura se volvió una 

actividad silenciosa y personal, se comenzó a leer hacia el interior del alma. “Los 

grecolatinos vinculaban la lectura a la lista de actividades que había que hacer cada día”, 

sostiene Gabilondo. “Convirtieron el pasatiempo en un ejercicio: el sano ejercicio de leer”. 

Fueron los romanos quienes acuñaron el “nulla dies sine linea” (ni un día sin [leer] una 

línea).


¿Por qué es tan saludable? “La lectura es el único instrumento que tiene el cerebro para 

progresar –considera Emili Teixidor–, nos da el alimento que hace vivir al cerebro”.

 Ejercitar la mente mediante la lectura favorece laconcentración. A pesar de que, tras su 

aprendizaje, la lectura parece un proceso que ocurre de forma innata en nuestra mente, 

leer es una actividad antinatural. El humano lector surgió de su constante lucha contra la 

distracción, porque el estado natural del cerebro tiende a despistarse ante cualquier nuevo 

estímulo. No estar alerta, según la psicología evolutiva, podía costar la vida de nuestros 

ancestros: si un cazador no atendía a los estímulos que lo rodeaban era devorado o moría 

de hambre por no saber localizar las fuentes de alimentos. Por ello, permanecer inmóvil 

concentrado en un proceso como la lectura es antinatural.


Según Vaughan Bell, polifacético psicólogo e investigador del King’s College de Londres, 

“la capacidad de concentrarse en una sola tarea sin interrupciones representa una 

anomalía en la historia de nuestro desarrollo psicológico”. Y aunque antes de la lectura 

cazadores y artesanos habían cultivado su capacidad de atención, lo cierto es que sólo la 

actividad lectora exige “la concentración profunda al combinar el desciframiento del texto y 

la interpretación de su significado”, dice el pensador Nicholas Carr en su 

libro Superficiales (Taurus). Aunque la lectura sea un proceso forzado, la mente recrea 

cada palabra activando numerosas vibraciones intelectuales.


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