miércoles, 3 de septiembre de 2014

LA LECTURA Y LA ESCRITURA

alguna  vez alguien piense que hubiese sido deseable que, antes de empezar a hablar del lenguaje escrito, hubiéramos presentado una descripción anatómica y fisiológica del sistema visual y manual de los seres humanos, de la misma manera en que para el habla se presentó el sistema articulatorio/auditivo en la Parte IV. Pero esto no se suele hacer con los tratamientos lingüísticos sobre lectura y escritura, porque en el estado actual de nuestros conocimientos, es muy poco lo que se puede decir. El estudio de lo que ocurre cuando percibimos el lenguaje visualmente y lo procesamos es muy reciente, y mientras que se sabe algo de las operaciones de procesamiento que probablemente se producen, las correlaciones neuroanatómicas de dichos procesos permanecen oscuras. Además, en principio tal vez sea poco lo que se puede decir, dado que las estructuras del ojo y de la mano no parecen estar biológicamente adaptadas para el lenguaje escrito de la misma manera que los órganos vocales lo están para el habla (aunque esto no es demasiado sorprendente, dado el desarrollo relativamente reciente de la escritura) En consecuencia, la mayor parte de las investigaciones las llevan a cabo psicólogos que se preocupan menos por la estructura y el funcionamiento del ojo, y más por encontrar modelos de la manera «profunda» en que trabaja el cerebro cuando procesa el lenguaje escrito.
Es enormemente difícil descubrir qué ocurre cuando una persona redacta un texto escrito. Se han creado muy pocas técnicas experimentales satisfactorias. La observación directa del producto manuscrito proporciona una información muy limitada, porque el orden en que se han hecho las revisiones no queda registrado. La observación directa de una persona que está ocupada en la tarea de escribir no nos dice mucho sobre lo que está sucediendo «bajo la superficie». Y la introspección no sirve de mucho, ya que cuando pensamos en nuestra actividad escritora destruimos su naturalidad. En cualquier caso, una persona que escribe con fluidez no se da cuenta de lo que hace cuando toma lápiz y papel.
Por lo tanto, de lo que ocurre en el proceso de la escritura sólo se puede dar la más general de las explicaciones. En los modelos de este proceso se reconocen por lo menos tres factores.
 
  • Tiene que haber una fase de planificación, en que se organizan los pensamientos, y se prepara un esbozo léxico/gramatical. Esto comporta que los escritores elaboren lo que los lectores necesitan saber, para que puedan entender el mensaje. En particular, tienen que prever el efecto que van a tener sus palabras.
  • Quien escribe tiene que conocer las convenciones lingüísticas y sociales que al uso del lenguaje escrito. Esto incluye una serie de consideraciones generales, como la necesidad de tener una letra legible, de quedarse dentro de los límites de un sólo sistema de escritura, y seguir las convenciones normales de expresión gráfica (como la de escribir en la dirección esperada), a la vez que el requisito específico de seguir las reglas de ortografía y puntuación.
  • Quien escribe tiene que elegir un medio de expresión especifico, como escribir a mano, a máquina, o con un procesador de textos, y esto requiere tomar en cuenta el control de la motricidad. Intervienen varios factores, como la coordinación mano-ojo, el agarre o la posición de la mano, la posición del cuerpo, etc. Muchas personas escriben a mano muy lentamente,  o tiene dificultades para agarrar un instrumento o manejar una máquina (especialmente notables en el caso de minusvalías físicas). La consecuencia no es sólo que se tarda más en escribir el mensaje: la atención y la memoria podrían estar tan concentradas en controlar la actividad motriz que el contenido y la estructura lingüística podrían verse afectados. Las personas pueden olvidarse de los que querían escribir, incluso después de haber empezado a escribirlo.

LOS BENEFICIOS DE LA LECTURA

Dicen que a la lectura sólo hay que dedicarle los ratos perdidos, que se pierde vida 

mientras se lee. Lo cierto es que, agradable pasatiempo para muchos, obligación para

 otros, leer es un beneficioso ejercicio mental. Rendir culto al cuerpo está en boga, pero ¿y 

dedicar tiempo al cultivo de la mente? “Al igual que nos cuidamos y vamos cada vez más

 al gimnasio, deberíamos dedicar media hora diaria a la lectura”, sostiene el escritor 

catalán 

Emili Teixidor, autor de La lectura y la vida (Columna) y de la exitosa novela que inspiró la 

película Pa negre.

Favorecer la concentración y la empatía, prevenir la degeneración cognitiva y hasta 

predecir el éxito profesional son sólo algunos de los beneficios encubiertos de la lectura.


 Sin contar que “el acto de leer forma parte del acto de vivir”, dice el ex ministro Ángel 

Gabilondo, catedrático de Filosofía en la Universidad Autónoma de Madrid y autor del 

reciente ensayo Darse a la lectura (RBA). Para Gabilondo, la lectura “crea, recrea y 

transforma. Una buena selección de libros es como una buena selección de alimentos: 

nutre”.

De la lectura de los primeros jeroglíficos esculpidos en piedra a la de la tinta de los 

pergaminos, o a la lectura digital, el hábito lector ha discurrido de la mano de la historia de 

la humanidad. Si la invención de la escritura supuso la separación de la prehistoria de la 

historia, la lectura descodificó los hechos que acontecían en cada época. Los primeros que 

leyeron con avidez fueron los griegos, aunque fuesen sus esclavos quienes narraban en 

voz alta los textos a sus amos. Siglos más tarde, la lectura se volvió una 

actividad silenciosa y personal, se comenzó a leer hacia el interior del alma. “Los 

grecolatinos vinculaban la lectura a la lista de actividades que había que hacer cada día”, 

sostiene Gabilondo. “Convirtieron el pasatiempo en un ejercicio: el sano ejercicio de leer”. 

Fueron los romanos quienes acuñaron el “nulla dies sine linea” (ni un día sin [leer] una 

línea).


¿Por qué es tan saludable? “La lectura es el único instrumento que tiene el cerebro para 

progresar –considera Emili Teixidor–, nos da el alimento que hace vivir al cerebro”.

 Ejercitar la mente mediante la lectura favorece laconcentración. A pesar de que, tras su 

aprendizaje, la lectura parece un proceso que ocurre de forma innata en nuestra mente, 

leer es una actividad antinatural. El humano lector surgió de su constante lucha contra la 

distracción, porque el estado natural del cerebro tiende a despistarse ante cualquier nuevo 

estímulo. No estar alerta, según la psicología evolutiva, podía costar la vida de nuestros 

ancestros: si un cazador no atendía a los estímulos que lo rodeaban era devorado o moría 

de hambre por no saber localizar las fuentes de alimentos. Por ello, permanecer inmóvil 

concentrado en un proceso como la lectura es antinatural.


Según Vaughan Bell, polifacético psicólogo e investigador del King’s College de Londres, 

“la capacidad de concentrarse en una sola tarea sin interrupciones representa una 

anomalía en la historia de nuestro desarrollo psicológico”. Y aunque antes de la lectura 

cazadores y artesanos habían cultivado su capacidad de atención, lo cierto es que sólo la 

actividad lectora exige “la concentración profunda al combinar el desciframiento del texto y 

la interpretación de su significado”, dice el pensador Nicholas Carr en su 

libro Superficiales (Taurus). Aunque la lectura sea un proceso forzado, la mente recrea 

cada palabra activando numerosas vibraciones intelectuales.


IMPORTANCIA DE LA LECTURA

La lectura es una de las actividades más importantes y útiles que el ser 

humano realiza a lo largo de su vida. En primer lugar, la lectura, del mismo modo 

que todas las restantes actividades intelectuales, es una actividad exclusiva de los 

seres humanos, únicos seres vivos que han podido desarrollar un sistema 

intelectual y racional de avanzada. Esto quiere decir que la lectura es una de 

aquellas actividades que nos define por lo que somos frente al resto de los seres

 vivos. 

La lectura es una actividad que por lo general comienza a adquirirse muy lentamente 

desde temprana edad y se mantiene de por vida, es decir que no se pierde con el 

tiempo.

Por otro lado, la importancia de la lectura también reside en el hecho de que es a 

través suyo que el ser humano puede comenzar a recibir conocimientos de manera 

formal e insertarse así en el proceso tan complejo pero útil conocido 

como educación. La lectura supone siempre atención, concentración, compromiso, 

reflexión, todos elementos que hacen a un mejor desempeño y a mejores resultados.


Obviamente, la lectura puede realizarse de muchas maneras y con 

muchos objetivos. 

Así, no es lo mismo la lectura por placer que aquella que se realiza por obligación 

para cumplir determinado objetivo educativo o laboral. De cualquier modo, siempre 

la lectura actuará como un fenómeno que nos permite alentar nuestra imaginación, 

crear nuevos mundos en nuestras mentes, reflexionar sobre ideas o conceptos 

abstractos, entrar en contacto con nuestro idioma o con otros, mejorar 

nuestra ortografía, conocer más sobre otras realidades, etc. Es siempre relevante 

para que la lectura rinda sus mejores frutos que la misma se realice en ambientes 

relajados y tranquilos, que inviten a la concentración, que permitan que la persona 

se olvide de aquello que lo rodea y se sumerja en la historia que lee.


LA LECTURA TE ENSEÑA VALORES

La Literatura me ayuda en múltiples ocasiones en la transmisión de estos valores.
 La elección del fragmento adecuado y la posterior reflexión sobre el contenido del mismo, es una práctica tutorial sencilla y exitosa. 
Recuerdo con especial cariño el fragmento en el que Peribañez recita a su reciente esposa Casilda el abecedario para que su matrimonio funcione y la respuesta de Casilda. Aquella clase fue “apoteósica” : críticas, discusiones. Cada alumna escribió después su propio abecedario para que su futuro matrimonio funcionara.
Mensaje que recibe el  alumno: la Literatura me enseña también formas de comportamiento que podré poner en práctica en mi vida.
El cine, otra forma de comunicación y más atractiva para los alumnos  que los textos , también nos ayuda. Cualquier película con una buena selección de fotogramas puede servirnos. 
Se me ocurre que entre todos podríamos hacer un banco de textos literarios y de fragmentos de películas para trabajar valores.
Bien se sabe que el aprendizaje de valores es un camino. Podemos intentar implementarlos a través de un libro, transformarlo en una aventura existencial o hacer de él un viaje organizado. Los resultados serán muy diferentes según el método elegido, así como también lo será el nivel de aburrimiento de profesores y niños, según el camino que recorran juntos. El mejor aprendizaje es el activo, pero necesita una guía que respete los procesos personales de cada uno.
En los contenidos básicos de los programas de enseñanza, encontramos bloques específicos acerca de la enseñanza de valores, que son reconocidos universalmente porque están basados en la dignidad de la persona y la naturaleza humana. Así, se promueve el bien, la búsqueda de la verdad, la convivencia, la solidaridad, amistad, comprensión mutua, la tolerancia, la honradez, y muchos más. Se enseñan todos los valores posibles pero, a menudo, separadamente, como bloques de un tema fijo.
Sin embargo, en todas las áreas se aprenden valores, y éstos no se enseñan como temas separados y repitiéndolos, sino que deben ser vividos en la vida cotidiana de la sala y de la institución. Esta transformación curricular se debe realizar en una forma diferente, flexible en el uso de tiempos y espacios, en la que los docentes y alumnos aprendan en equipo y participen activamente en el proyecto institucional.
Estos temas preocupan a la sociedad y preparan al sujeto para formar una personalidad crítica, autónoma, capaz de defender sus derechos y respetar a los demás. No deberían ser agregados yuxtapuestos a otras áreas, sino que deberían darse a los temas cotidianos una óptica nueva, en profundidad, para dar sentido e interés a esas mismas áreas.

LA SABIDURÍA PROVIENE DE LA LECTURA

La lectura nos prepara para la vida, y esta nos hace más libre, amplifica nuestras posibilidades más allá de nuestra realidad próxima y hace que superemos las barreras históricas y geográficas de nuestra vida, nos permite viajar por los caminos de tiempo y del espacio.
Esta implica el desarrollo de la mente, de la imaginación y sobre todo enriquece el vocabulario para el uso diario escrito y oral. A pesar de que no queramos, lo usamos diariamente la búsqueda de un numero de teléfono, buscar en el periódico la cartelera del cine, la consulta de un diccionario, en revistas, etc.  
La lectura es la base de la educación y la cultura, para desarrollarnos como personas, buenos ciudadanos.  Leer sólo puede engrandecer tus conocimientos y ponerte a la altura de cualquiera; una vez que empiezas a leer verás que es difícil parar.
El hábito de la lectura en los jóvenes de ahora se ha perdido, porque la gente que compra libros son solo de 35 años a más, por ejemplo: antes en el segundo piso de saga había una tienda llamada  la tienda “Crisol” cerró por el simple hecho que no venden libros, ya que la gente no compra.
En estos tiempos, hay un montón de cosas que disminuyen el  tiempo a la lectura, como los videojuegos, el Internet, las películas, etc.
La lectura estimula la imaginación y ayuda al desarrollo del pensamiento abstracto. En la actual sociedad de la comunicación, caracterizada por la sobreabundancia de datos, la lectura comprensiva tiene un papel clave para convertir la información en conocimiento.Dada la trascendencia de la lectura en la conformación del individuo y, por tanto de la sociedad, la adquisición y consolidación del hábito lector debe ser un objetivo prioritario de la política educativa. Pero la formación de los ciudadanos no debe circunscribirse exclusivamente al sistema de enseñanzas regladas, sino que ha de convertirse en un elemento clave del desarrollo personal y profesional de la persona que influye a lo largo de toda la vida y que se manifiesta también en el empleo del ocio. Es en ese sentido en el que debe resaltarse el carácter estratégico de la lectura en la sociedad moderna.Asimismo, tras la revolución tecnológica, es necesario ampliar el concepto de lectura y no ligarlo exclusivamente a un soporte concreto, sino a cualesquiera de los nuevos medios. La tecnología no sólo pone en peligro la pervivencia del hábito lector, sino que incluso ha convertido la lectura en la llave de la sociedad de la información.Durante mucho tiempo, el objetivo educativo básico ha sido la escolarización de toda la población. Una vez lograda esta meta, el reto actual es conseguir que todos los alumnos reciban una educación de calidad. Para eso, es fundamental que desarrollen y consoliden el hábito lector. 

COMO APRENDER A LEER CORRECTAMENTE

Algunos estudiantes tienen problemas en leer bien y esto tiene un efecto muy negativo en 

los estudios. Quizás tú estés en alguno de estos casos: 

•Mi velocidad de lectura es muy lenta, me desespera lo que tardo en leer una sola página. 

•No entiendo los textos. Me desanima no conocer el significado de tantas palabras. 

•Me pierdo muy fácilmente. Hay veces que sigo leyendo, pero he perdido el hilo de la 

lectura, no sé de que va lo que estoy leyendo en ese momento. 

•Me aburro, no puedo leer, bostezo y me duermo. 

Muchos estudiantes, especialmente los considerados malos estudiantes, tienen un serio

 problema con la lectura: no saben leer, no han aprendido a leer bien. Este deficiencia la 

llevan arrastrando desde cursos inferiores y llega un momento que pasa factura y provoca 

suspensos, repetición de curso, y en general, desánimo de los estudiantes cuando se 

ponen a estudiar. 

Algunos factores suelen reducir notablemente la velocidad de lectura y/o la comprensión 

siendo la causa de una lectura más lenta de lo normal. Es conveniente por tanto, analizar 

si en nuestro caso estos factores están desempeñando un papel relevante. 

Hábitos y factores negativos (que reducen la velocidad de lectura) 

1. Límites perceptivos a la hora de leer. Por ejemplo, la lectura palabra a palabra. 

2. Lenta reacción perceptual. Por ejemplo, bajo nivel de reconocimiento y respuesta al tipo 

de material de lectura. 

3. Vocalización de lo leído, incluso hábito de vocalizar para poder comprender (propio de 

personas muy mayores o de estudiantes muy jóvenes). 

4. Defectuoso movimiento de los ojos, incluida su imprecisión en la página, en los retornos, 

en el ritmo y la regularidad de los movimientos, etc. 

5. Regresión, tanto habitual como asociada a los hábitos de concentración. 

6. Hábitos deficientes de atención y concentración, empezando por la falta de atención 

durante el acto de leer y un proceso defectuoso de retención. 

7. Falta de practica en lectura debido simplemente al hecho de que la persona ha leído muy

poco y tiene una limitada practica en el hábito de leer. 

8. Miedo a perder comprensión. La persona reprime su velocidad de lectura debido a su 


firme creencia de que la comprensión se mejora si se pasa más tiempo con palabras 

individualmente. 

9. Lectura habitual lenta. La persona no puede leer más rápido debido a que siempre la 

leído con lentitud. 

10. Falta de capacidad para evaluar los aspectos más y menos importantes en el texto de

 lectura. 

11. Esfuerzo en recordar todo el texto en vez de recordar siendo selectivo. 

LA LECTURA RÁPIDA Y COMPRENSIVA

La lectura rápida es una colección de métodos de lectura que pretenden aumentar los índices de velocidad de lectura, sin reducir apreciablemente la comprensión o retención del contenido leído. Los métodos incluyen: agrupamiento de frases y palabras, y la reducción de la subvocalización. En la práctica no existe una diferencia absoluta entre la lectura "normal" y la lectura "rápida", ya que todos los lectores de hecho usan algunas de las técnicas utilizadas en la lectura rápida (como la identificación de palabras, sin enfocarse en cada letra, la no pronunciación de todas las palabras, la no subvocalización de las frases, el uso de menos tiempo en algunas frases, y la revisión rápida de documentos en búsqueda de la información que se busca). La lectura rápida se caracteriza por el análisis de las compensaciones que se deben realizar entre la medida de velocidad y la comprensión obtenida del texto, reconociendo que los diferentes tipos de lectura resultan en diferentes niveles de velocidad y tasas de comprensión, y que dichas tasas pueden ser mejoradas con la práctica. También, otro tema que puede tomarse como un apartado de la lectura rápida, es el concepto de la Foto-Lectura, que pretende que el lector absorbe la información de un texto con un solo vistazo rápido a una página. Dentro de este tema puede investigar casos como Paul Scheele y Derren Bronzo entre otros. Dentro de este tema, existe un estudio de Danielle Mcnamara, comisionada por la NASA para investigar este fenómeno. El reporte, no es positivo y más bien, le quita veracidad a esto. Sin embargo, queda a criterio del lector considerar y llegar a sus propias conclusiones. 
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